Insignia del Colegio

El logotipo se observa la denominación San José Obrero - Marianistas escrita con letras características.

El isotipo es un círculo, expresión de la perfección, convertido en un escudo integrado a la Cruz Marianista, que nos permita observar una división en cuatro cuadrantes, dos de color azul y dos de color rojo; en la parte superior izquierda, de color azul, se representa a los religiosos marianistas; al lado derecho, de color rojo, se aprecia las letras "S", "J" y "O", que manifiesta la presencia de nuestros estudiantes; en el cuadrante inferior derecho, de color azul se declara la figura importante del personal de Colegio y en el cuadrante inferior izquierdo de color rojo, se expresa la presencia de los padres de familia.

Los cuadrantes se encuentran dentro de un círculo estilizado, de color blanco, dando la forma de escudo, el mismo que; desde el punto de vista pedagógico; nos manifiestan los cuatro pilares de la educación: 1. Aprender a conocer, 2. Aprender a hacer, 3. Aprender a ser y 4. Aprender a convivir.

El blasón integra tres colores que, institucionalmente, significan: Rojo: amor y servicio; Azul: equilibrio y compromiso y Blanco: justicia y paz.

Logo de Calidad Educativa

Símbolo que representa el proceso de consolidación de la calidad educativa que ofrecemos.

Se encuentra integrado por un círculo de color azul que connota perfección, unido a un aspa de color rojo, el mismo que nos manifiesta conformidad, que todo camina bien.

Se suma la palabra Calidad y cinco estrellas, unidad que refuerza todo el proceso, manifestando la excelencia educativa integral de nuestra institución.

La frase “Certificación Internacional de la Calidad Educativa”, expresada en un círculo que encierra los elementos antes mencionados, manifiesta el honor de ser una institución reconocida por su calidad e identidad, así como por su compromiso de evangelizar y educar integralmente en Espíritu de Familia.

San José Obrero

Nombre que recibe la obra educativa de la Compañía de María Marianistas en la ciudad de Trujillo, la misma que fue fundada en el año de 1957 por el Hno. Theodore Noll, SM, el P. Robert Heil, SM y el P. Thomas Schelble, SM.

En la familia marianista de todo el mundo, es nuestra predilección la devoción al santo carpintero José, que por su oficio se identifica con la clase obrera, representando la humildad, el trabajo y el servicio.

En 1956, los hermanos y sacerdotes marianistas de Lima y Callao llegaron a Trujillo el 01 de mayo, para bendecir el terreno del futuro colegio, dejando en él la estatua de San José.

Guillermo José Chaminade

Es el fundador de la Compañía de María (Societas Mariae, SM), orden religiosa de la Iglesia Católica, fundada en 1857, la que forma parte de la Familia Marianista.

Nace un 08 de abril de 1761 en Périgueux (Francia). Su muerte fue un 22 de enero de 1850 (88 años) en Burdeos (Francia).

Fue beatificado el 03 de septiembre de 2000, por el Papa Juan Pablo II.

Su legado se refleja en el Carisma, Características, Principios y Pedagogía de la Educación Marianista, sobre todo, en la Alianza con María y en fuerte Espíritu de Familia que reina en toda su obra.

Adela de Batz de Trenquelleón

Es la fundadora de la Congregación Religiosa “Hijas de María Inmaculada” Marianistas, en el año de 1816, es una de las ramas de la Familia Marianista.

Nació un 10 de junio de 1789 en Trenquelleón (Francia). Su muerte fue un 10 de enero de 1828 (39 años) en Agen (Francia).

Una vida corta, pero intensa, nos deja el testimonio de una mujer apasionada por Dios y por los demás, con un gran corazón hacia las necesidades de la gente.

En 1808, Adela se puso en contacto con el Padre Chaminade y al conocer la semejanza entre la “Pequeña Asociación” que ella animaba y la Congregación de Burdeos que él dirigía, no dudó en unirse a la misma.

María Teresa Carlota de Lamourous

Es la fundadora de la Casa de la Misericordia Marianistas, en el año de 1800, una de las ramas de la Familia Marianista.

Nació un 01 de noviembre de 1754 en Barsac (Francia). Su muerte fue un 14 de septiembre de 1836 (82 años) en Burdeos (Francia).

Esta mujer tan cercana a la vida del P. Chaminade y a los inicios de sus fundaciones, pertenece a la historia de santidad de la ciudad de Burdeos y es un modelo para la Iglesia de la compasión y la acogida. Forma parte del nacimiento de la Familia Marianista.

Lamourous tomó a Chaminade como su director espiritual y lo mantuvo hasta su muerte. Bajo su dirección, experimentó progresos espirituales y realizó grandes empresas apostólicas.

Cruz Marianista

La Cruz, signo de amor y presencia de Cristo, es el Principio y Fin del universo.

La letra “M”, inscrita en un círculo, representa el Mundo, que es pequeño comparado con la Cruz; también lo atraviesa porque Cristo ha entrado al mundo y en su historia, de manera total y definitiva por su Encarnación. Además, simboliza la persona de María, quien con su entrega confiada hizo posible la Encarnación y abrió así el camino de la Redención.

Cuando el mundo adopta el Espíritu de María, es cuando se hace mariano, entonces es capaz de acoger la Buena Nueva de Dios, el amor que salva.

Los Marianistas queremos ser, en el mundo y en la Iglesia, la presencia de María. Abiertos al espíritu, haremos posible que Cristo siga encaminándose entre los hombres.

Virgen del Pilar

El beato Guillermo José Chaminade pasó tres años a los pies de la Virgen del Pilar, en Zaragoza, de 1797 a 1800, con la esperanza de un renacimiento cristiano en su patria.

La Virgen del Pilar le inspira sus fundaciones marianistas y la renovación de la fe en la juventud de su país y del mundo. Sus hijos e hijas, agradecidos, han llevado a todo el mundo su nombre, su imagen y su devoción.

El nombre de Pilar no proviene de esta virgen (quien en realidad es una representación de la virgen María), sino de la columna de jaspe sobre la que está colocada la imagen.

Al pie de la Cruz

Para los marianistas, la escena es muy significativa ya que en ella se muestra a la virgen María, limpia e inmaculada, vencedora del demonio y servidora del Señor, esposa fiel, disponible para Dios: “Hágase en mí según tu palabra”. Y la presencia de Juan, que representa a todos los cristianos, como hijos de Dios y María.

El beato Chaminade nos presenta a la virgen María en su “Breve tratado del conocimiento de María”, de la siguiente manera:

“Quiso darnos a conocer la maternidad de María, (...) sacrificó a su hijo primogénito, para nuestra salvación, (...) ella es madre tuya como es mía, (...) Nueva Eva, tu primogénito, tras cumplir su misión, va a volver al Padre”.